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2. Logística

Iniciando un grupo local de ”Comida, No Bombas!”
Asumir una responsabilidad personal y hacer algo por los problemas de nuestra sociedad puede ser, al mismo tiempo, fortalecedor e intimidante. Votar por el mejor candidato o dar dinero para tu obra de caridad favorita son actividades que valen la pena, pero mucha gente quiere hacer más. Qué hacer y cómo empezar no es algo fácil de descubrir, especialmente considerando problemas sociales tan importantes como la indigencia, el hambre y el militarismo. Este manual los ayudará a seguir un camino hacia la toma de acciones directas en relación a estos problemas.

La experiencia de ”Comida, No Bombas!” es sobre todo una oportunidad para el auto fortalecimiento. Además del obvio mensaje político que intentamos comunicar, los dos principales componentes del trabajo diario de ”Comida, No Bombas!” son la recuperación y redistribución de comida sobrante y poder alimentar a quienes pasan hambre. La organización política es más satisfactoria si produce mayor conciencia política y servicio directo.

A cada paso a lo largo del camino enfrentarán muchas opciones, y algunas serán únicas para cada situación en particular. Basados en nuestra experiencia podemos decirles que este será un trabajo duro pero a la vez muy divertido. Trataremos de compartir con ustedes todo lo útil que hemos aprendido para ayudarlos a evitar problemas innecesarios. Este manual es el inicio de su propia aventura y aunque está basado en más de diez años de experiencia, no podemos proveer todas las respuestas. Cada día trae nuevos desafíos y nuevas oportunidades para aprender. La experiencia del grupo ”Comida, No Bombas!” es una aventura dinámica y viviente que se extiende con cada persona que participa en él. Incluso hoy, mientras más y más grupos surgen en otras ciudades, descubrimos que cada grupo trae con él nuevas ideas, visiones y nuevas formas de desarrollar su propia identidad. Este manual sólo contiene la información básica necesaria para que empiecen su grupo a su manera.

Siete pasos para organizar un grupo local
No hay necesidad de sentirse presionado para lograrlo todo de una vez. Hacer que las cosas empiecen a funcionar podría tomarles un par de semanas o podría tomarles meses. Una sola persona no puede ser un grupo ”Comida, No Bombas!” pero puede ser la iniciadora de un grupo. Encuentre a personas interesadas, escoja una fecha, hora, y lugar para una reunión y planeen lo que les gustaría hacer. Pueden empezar con un grupo de amigos o miembros de un grupo existente o pueden ser personas que respondieron a su invitación inicial.

Lo siguiente es un proceso que debe seguir ciertos pasos para poner en marcha la operación. Considerando su situación particular, pueden agregar, ignorar o reordenar los pasos. Sigan el orden que funcionará mejor para su grupo.

Paso 1: Empiecen por conseguir un número de teléfono y una dirección de correo, postal y/o electrónica.

Paso 2: Impriman folletos anunciando la existencia de un grupo local de ”Comida, No Bombas!”. Al entregarlos en actos públicos o enviarlos a sus amigos, conseguirán voluntarios adicionales. Es muy útil tener reuniones regulares y saber siempre la fecha de la próxima reunión.

Paso 3: Consigan un vehículo. Podrían pedir prestado una furgoneta a alguna organización social. También se puede plantear el uso de bicicletas con cestas o parrillas y algún vehículo particular de manera puntual cuando se precise.

Paso 4: Con folletos en mano, empiecen a buscar proveedores de comida. Los primeros lugares que deben considerar son las cooperativas locales de comida y las tiendas de comida saludable. Estas tiendas tienden a colaborar con sus fines. Díganles que planean servir la comida en albergues y comedores populares para alimentar a quienes pasan hambre. Si están interesados y deseosos de ayudar, establezcan una hora fija para recoger la comida cada día o con la frecuencia que establezcan.

Paso 5: Entreguen la comida recolectada a albergues y comedores populares. Es importante que lleguen a conocer los comedores populares en su ciudad. Averigüen dónde se encuentran, a qué personas y cuánta comida sirven. Esta información los ayudará a planear su ruta de entrega y distribuir los tipos y cantidades adecuadas para cada programa. Normalmente es conveniente establecer horas fijas de reparto en cada albergue o comedor popular.

Paso 6: Una vez que la red está establecida, reduzcan un poco la comida a servirse sin interrumpir el programa. De esta manera se podrá preparar comida extra para servir en las calles. Primero establezca una mesa en reuniones de protesta y demostraciones ya que allí su grupo podrá reclutar más voluntarios, podrá recoger donaciones y animar el espíritu de los que participan en los eventos. Repartir comida en una demostración crea conciencia comunitaria y apoya a la causa de una manera directa.

Paso 7: Una vez que un número significativo de personas estén involucradas, consideren servir comida de una manera visible un día por semana a los indigentes de la calle. Cocinar y servir comida en la calle fortalece el sentido comunitario del grupo y es un trabajo duro pero también es muy divertido. Escojan lugares muy visibles, porque parte de nuestra misión es ayudar a que los “indigentes invisibles” se hagan más visibles. Recuerden que queremos llegar a todos con nuestro mensaje político de ”Comida, No Bombas!” siendo muy accesibles.

La “Oficina”
En general tratamos de operar en un nivel financiero tan bajo como sea posible. Esfuércense siempre por conseguir lo máximo de sus recursos. Una manera de mantener bajos los gastos de funcionamiento es usar como oficina sólo un buzón y un servicio de respuestas. De esta manera, al no tener una oficina propiamente dicha, esto les permite a los voluntarios pasar más tiempo en la calle y en nuestras mesas, ya sea sirviendo comida, distribuyendo información o convirtiendo en “oficina” el lugar donde se dirige el trabajo del grupo y donde las personas que quieren conocernos pueden encontrarnos.

Toma de Decisiones
Otra meta de ”Comida, No Bombas!” es la creación de oportunidades para el auto-fortalecimiento. La manera de hacer esto dentro del grupo es crear un ambiente dónde cada uno de los miembros se anime a participar en la toma de decisiones, a tomar la iniciativa y a realizar los roles necesarios para el mejor funcionamiento del grupo. Nosotros tomamos las decisiones por acuerdo general en lugar de hacerlo por votación. Votar es un modelo de ganar o perder, en el cual las personas a menudo están más interesadas en el número de votos necesarios para ganar que en el asunto en discusión. El consenso, por otro lado, es un proceso de síntesis, en el que se mezclan diversos elementos y el resultado es una decisión aceptable para todo el grupo. En esencia, es un método más cualitativo que cuantitativo de tomar decisiones. Las ideas de cada persona se valoran y son parte de las decisiones.

Cuando todos participamos en la discusión de una idea, se desarrolla la confianza y las personas se sienten valoradas y comprometidas con el resultado. Una propuesta es más fuerte cuando todos trabajamos juntos para crear la mejor decisión posible para el grupo. Cualquier idea puede ser considerada, pero sólo se adoptan aquellas que todos consideren serán las mejores para el grupo.

Muchos grupos progresistas evitan tener líderes que podrían dominar el grupo. Sin embargo, es un error pensar que un grupo no necesita roles de liderazgo. Para evitar que el poder se concentre en las manos de un pequeño grupo de líderes atrincherados, se deben promover habilidades de liderazgo en cada miembro del grupo y rotar roles. Esto puede lograrse dando cabida a la formación y entrenamiento de estas habilidades y también apoyando a las personas en sus habilidades, sobretodo a aquellos que son generalmente reservados. Esto ayuda a que el grupo sea más democrático y a que las personas se sientan más satisfechas y por consiguiente con menos probabilidades de cansarse y perder fuerza.

Alcance
El alcance del grupo es muy importante y puede ser menos caro y más efectivo de lo que puedan imaginarse. Coloquen folletos de inscripción frecuentemente en herboristerías, escuelas, universidades, cafés, librerías… Es bueno atraer continuamente a nuevas personas con ideas frescas y entusiasmo. Además de anunciar en espacios públicos, visiten a todas las organizaciones de paz y justicia de su comunidad. Dejen sus folletos y recojan literatura de estos grupos para ponerlos en sus mesas informativas. Vayan también a todos los comedores populares, centros de comida, albergues, etc. y distribuyan allí su información. No se desanimen si reciben una recepción fría. Es posible que al principio, estos grupos vean a ”Comida, No Bombas!” como rivales para conseguir recursos que de por sí ya son escasos, o puede que se opongan tajantemente a relacionar problemas de hambre, indigencia e injusticia económica con otros problemas polÍticos como el militarismo.

Muchas agencias de servicio directo aceptan el papel de protectores de los más oprimidos de nuestra sociedad sin denunciar la raíz de esa opresión. Prefieren mantener un perfil bajo y apoyar el statu quo y sienten temor de cualquiera que desafíe al sistema. Sin embargo, debido a que la visión de ”Comida, No Bombas!” es la creación de abundancia recuperando la comida sobrante, su comida gratis será una manera de extenderles la mano y así, gradualmente, ganar su apoyo. Este tipo de alcance se convertirá en una amplia base de apoyo a la comunidad la cual podría ser muy valiosa para su grupo en el futuro.

A medida que su grupo crezca, se podrán organizar y patrocinar eventos especiales que atraerán a más personas para unirse al trabajo y a la diversión. Ejemplos de esta clase de eventos son conciertos, lecturas de poesía, reuniones, conferencias y festivales cinematográficos. Contacten a los medios de comunicación de su localidad e invítenlos a cubrir sus actividades. Aunque la cobertura de los medios sea desfavorable, es muy valioso que se mencione a ”Comida, No Bombas!” en la prensa. De acuerdo a nuestra experiencia, la mayoría de las personas entiende el concepto de ”Comida, No Bombas!” y no se confunde con reportes negativos. En estos eventos, algo que atrae especial atención es el despliegue de una gran pancarta de ”Comida, No Bombas!”. Esta pancarta es muy útil cuando los medios de comunicación tomen fotos porque, aún cuando eso fuera lo único que publicaran, se mostrará el lema de ”Comida, No Bombas!”. También se puede usar el logotipo que muestra un puño color morado sosteniendo una zanahoria todas las veces que quieran. Chapas, pegatinas, camisetas y banderolas con este logotipo pueden venderse con fines de promoción y recolección de fondos.

Recogida de comida
La recuperación de comida es la columna vertebral de ”Comida, No Bombas!”. Descubrir fuentes de comida sobrante podría parecer un gran desafío al principio pero la mayoría de las veces es sólo cuestión de tener confianza y paciencia. Cada negocio en la industria de la comida es una fuente potencial de comida recuperable, de la venta al por mayor al pequeño comerciante y desde la producción hasta la distribución. A veces puede ser necesario un poco de creatividad y persistencia para convencer a un gerente terco que les permita recoger algo de comida “sobrante”, pero en la mayoría de los casos, los negocios cooperarán.

Deberán decidir si quieren que los dueños o gerentes de los negocios sepan el nombre de su grupo (”Comida, No Bombas!”) y que parte de la comida se usará para organizar acciones políticas. Para algunos establecimientos esto no será problema; pero en otros casos, sería mejor no decir nada hasta que los conozcan mejor.

Empiecen haciendo citas para recoger comida en almacenes de productos orgánicos, panaderías y tiendas de comida natural. Pregúntenles a los trabajadores del lugar si tienen alimentos que regularmente tiran a la basura y, si así fuera, si estarían dispuestos a donárselos. Asegúrense de decirles que al recoger esta comida, ustedes les están ahorrando el dinero/esfuerzo/carga moral que ellos pagarían para eliminar sus desechos. Seguramente ellos son conscientes de lo caro que resulta que alguien recoja esa comida sobrante como basura, del incremento de los costos cada año y de cómo cada vez más basurales o vertederos de basura se extinguen. Una de las metas secundarias de nuestro programa es la reducción de los desechos en nuestra sociedad.

Durante el proceso de establecer contactos en la industria de los alimentos deberán también determinar la disponibilidad de choferes y vehículos. Establezcan un horario conveniente tanto para la tienda como para Uds. Es importante ser flexible pero confiable: los negocios dudarán en tratar con ustedes si creen que no pueden confiar en este método de recogida de “desperdicios” regularmente. Ser puntual es una tradición en ”Comida, No Bombas!”; por consiguiente, no se sobrecarguen de obligaciones: es común conseguir más comida de la necesaria.

También tómense el tiempo para establecer una amistad con los trabajadores de los lugares donde recojan comida. A diario, estos trabajadores toman decisiones sobre cuánta comida se recuperará y pueden hacer un esfuerzo para recuperar aun más si se sienten cómodos con ustedes.

La variedad de comida que puede recuperarse es ilimitada. Sean creativos. Las comidas perecederas se almacenan en cantidades mayores intencionalmente, por lo tanto frecuentemente habrá un excedente destinado a desperdiciarse. Busquen lugares donde puedan recoger bagels, pan y galleta; frutas y vegetales orgánicos; tofu y algunas comidas empaquetadas. A veces podría ser necesario comprar alimentos no perecederos como arroz, frijoles, miso, condimentos y especias en tiendas de comida natural, pero a menudo éstas se podrán conseguir gratuitamente. Gradualmente, recojan comida en almacenes, granjas y distribuidores mayoristas. El volumen de comida disponible por recuperar es inmenso, pero sean selectivos: Traten que lo que tomen para ser usado sea de la mejor calidad. En muchos lugares no es necesario recuperar verduras y frutas comerciales porque hay muchos productos orgánicos para recuperar. De hecho, uno de nuestros mensajes políticos es que hay más comestibles desechados por la industria cada día que gente hambrienta que pueda comerlos.

Distribución de Comida
Al principio, entreguen los alimentos recolectados a comedores populares y despensas en su área ya que a este punto sabrán qué cocinas están interesadas en recibir esta donación. También, realicen entregas entreguen a bancos de alimentos, obreros en huelga, guarderías, albergues de mujeres maltratadas, refugiados y lugares similares.

Contáctense con organizaciones que trabajen directamente en la comunidad y averigúen si su personal podría tomar la responsabilidad de distribuir equitativamente comida gratis una vez por semana. Debido a que ellos ya tienen una base de operaciones establecida en la comunidad, su personal conocerá a las personas necesitadas, cuan grande es su necesidad y cuál es la mejor forma de distribuirle la comida. Anímenlos a que usen el programa de distribución de comida gratis como una manera de aumentar la participación en sus otros programas; usen la comida como una herramienta de organización. A veces podrían repartir alimentos sin preparar junto con la comida preparada en sus mesas. Una de nuestras metas es hacer que el público tome conciencia de la abundancia de comida así como del mercado de la escasez que coloca las ganancias por delante de las personas.

La Cocina
Una vez que su sistema de recogida y distribución esté en funcionamiento, empiecen a usar algo de la comida recuperada para preparar comidas calientes. Necesitarán encontrar la cocina y los distintos utensilios para alimentar a un gran número de personas que no se encuentran en una cocina promedio. Pueden encontrar una lista completa en la Sección de Recetas.

Hay varios métodos para encontrar un espacio adecuado para la cocina. A veces es posible ponerse de acuerdo para usar la cocina de un centro comunitario, un lugar de culto o un edificio público. Una cocina grande en una casa colectiva o varias cocinas de tamaño promedio podrían ser suficientes, pero a veces cocinar directamente en la calle en una cocina de campaña es la mejor solución. Cada situación tiene sus propias ventajas y desventajas y las demandas de su programa de distribución de comida determinarán sus necesidades con respecto a la cocina a usarse. A menudo es necesario combinar distintos espacios de cocina. Podrían usar la cocina de una iglesia para sus comidas semanales dirigidas a los indigentes, una cocina de campaña para una protesta grande en un parque y la cocina de uno de los voluntarios para preparar una provisión de almuerzos. La clave está en encontrar la cocina adecuada para cada evento.

Puesto que la mayoría de grupos de ”Comida, No Bombas!” cocinan parte de sus entregas al aire libre, es buena idea adquirir una cocina de campaña portátil. El propano parece ser el mejor combustible para este tipo de cocinas. Sus tanques pueden llenarse varias veces e incluso los más pequeños tienen combustible que dura mucho tiempo. Vale la pena conseguir una cocina fuerte y resistente pues aunque pueda costar más, también durará más tiempo y será más segura cuando se usen ollas grandes.

En general, los artículos más importantes son las ollas. Necesitarán ollas de todos los tamaños, pero las más valiosas son las grandes de 40 litros. Dependiendo de lo que se prepare en ellas, con una olla de ese tamaño se puede alimentar a unas doscientas personas; pero son difíciles de conseguir y la mayoría de personas que las tienen no quieren prestarlas. Las ollas más baratas son las de aluminio pero no se las aconsejamos debido a su toxicidad. Si tienen que usar ollas de aluminio nunca preparen en ellas miso o recetas basadas en tomate, el aluminio se corroerá y pasará a la comida. Traten de que les donen ollas de acero inoxidable y una vez que tengan una buena colección de ollas y tapas, sean muy cuidadosos con ellas. También eviten tener las ollas a la vista cuando la situación puede terminar en un arresto. En estos casos, transfieran la comida a ollas más pequeñas o menos valiosas o a baldes plásticos.

Otro utensilio valioso es un balde de plástico de 5 galones. Éstos pueden obtenerse generalmente gratis en las tiendas de comida natural y en cooperativas. Pregúntenles si pueden guardarles y donarles baldes de mantequilla de maní o de tofu y cualquier otra clase de recipientes grandes de plástico en los que originalmente vienen empaquetados ciertos alimentos y que no necesiten o tengan que devolver. No olviden recolectar también las tapas. Estos recipientes son valiosos y útiles para guardar, transportar, servir la comida y pueden usarse también para otros fines. Como son fáciles de conseguir es bueno utilizarlos en situaciones en las que no estén seguros de que se los vayan a devolver.

Preparación de la Comida
El principal asunto a considerar al preparar comida para un gran número de personas a bajo costo, es de tipo logístico. Conseguir la cantidad adecuada de comida, el equipamiento necesario, una cocina apropiada y el equipo de cocineros necesarios al mismo tiempo, puede parecer un milagro pero puede hacerse.

El equipo de cocineros voluntarios usualmente se reúne en la cocina pocas horas antes de la hora programada para servir la comida. A menudo, ellos también ayudan a descargar la comida y el equipamiento. Antes de cocinar, lávense siempre las manos con jabón y planeen el menú considerando los alimentos que tengan y el número de personas a las que planean servir. Luego escojan todos los alimentos útiles y lávenlos. (Lavar y cortar los vegetales es lo que lleva más tiempo en este proceso). Probablemente sería interesante obtener el Carnet de Manipulador de Alimentos, de cara a las autoridades.

Usualmente, cada equipo de cocineros opera de la manera que le sea más cómoda. A veces una persona se convierte en el “cocinero principal” para todo el equipo y otras veces cada persona toma una receta y la prepara de principio a fin. El equipo también puede elegir hacerlo todo cooperativamente. Las recetas a utilizarse pueden ser las que ya conocen o las recomendadas en el capítulo de recetas de este libro. Una vez que la comida está preparada, el equipo de cocineros limpia la cocina, empaqueta la comida para transportarla y la coloca en el vehículo del grupo para luego ser transportada a los lugares donde será servida.

En ocasiones, los equipos de los que sirven la comida y los que cocinan están formados por las mismas personas, pero usualmente son dos grupos diferentes. El equipo que sirve llega al lugar y organiza la distribución de comida y la disposición de la mesa informativa. Siempre tengan a mano un balde con agua y jabón para lavarse las manos y otro con un poquito de lejía para enjuagarse, de manera que los voluntarios puedan lavarse las manos antes de servir. Mantengan la comida apartada del material informativo. Si se forma una línea larga, haga que alguien la recorra entregando pan o quizá algo para beber en días calurosos y así la espera se hará más soportable. Esto también ayuda a reducir la tensión creada por temor a que la comida se acabe. Para este fin también será de gran ayuda contar con músicos u otros artistas que actúen mientras ustedes sirven la comida. Esto creará una atmósfera positiva y festiva. El equipo que sirve es también responsable de lavar y limpiar tanto el lugar como el equipo utilizado y de llevarlo al lugar donde se almacene.

La recogida de donativos de dinero en la mesa de comida es un debate abierto. A veces no es conveniente pedir donativos, pero en otras ocasiones la gente insiste en que se les permita contribuir con el trabajo colectivo. En cualquier caso, promuevan siempre la idea de que cualquier persona puede tomar toda la comida que quiera aunque no pueda pagarla. La comida es un derecho, no un privilegio.

Mesas al aire libre y Cocinas de Campo
En cada evento al aire libre, la primera decisión que el grupo necesita tomar es la ubicación de las mesas. Hay muchos puntos importantes que considerar. Si es posible, inspeccione el lugar antes del evento. Cuando se trate de manifestaciones, tiene mucho éxito colocar la mesa de comida lo más cerca posible al punto central de la manifestación. Estar cerca de la acción anima a la gente a mantenerse involucrada y a no dispersarse. A veces la ubicación más deseable es aquella en donde hay más tránsito de peatones. Otras veces, es la más visible y accesible a los indigentes. Sin embargo, siempre es una buena idea tener en cuenta a los restaurantes y vendedores cercanos con comida similar a la que se ofrece; ellos podrían quejarse y hacer que suspendan su operación si sienten que están haciéndoles la competencia a sus negocios.

Los siguientes diagramas ofrecen dos alternativas posibles para su cocina de campo. Una es básica y requiere de equipo mínimo. La otra necesita de más equipo y podría pasar una inspección del Departamento de Salud en la mayoría de ciudades. En general, ”Comida, No Bombas!” cree que nuestro trabajo no requiere de ningún permiso. Sin embargo, los municipios o la policía podrían utilizar el asunto de los permisos para acosarlos o suspender sus actividades. Por lo tanto, a veces es una buena idea tener una cocina de campaña completamente equipada. Aún así, pueden intentar clausurarlos, pero Uds. pueden argumentar que ese intento no está relacionado con la salud pública sino más bien con un fin político. La posición de ”Comida, No Bombas!” es que tenemos el derecho a distribuir comida gratuita en cualquier momento y en cualquier lugar sin necesitar de ningún permiso del Estado.

15
Feb
11

1. ¿POR QUÉ “COMIDA, NO BOMBAS!”?

Comida
El mundo produce suficiente comida para alimentar a todos si la distribución es equitativa. Hay abundancia de comida. De hecho, cada día en cada ciudad, se descarta más comida de la que se necesita para alimentar a aquellos que no tienen bastante para comer.

Considere esto: Antes de que la comida llegue a su mesa, ésta es producida y manejada por granjeros, cooperativas, fabricantes, distribuidores, comerciantes al por mayor y minoristas. Parte de la comida comestible es descartada por distintas razones comerciales en cada parte del proceso. En una ciudad promedio, aproximadamente el 10% de todo el desperdicio sólido es comida. Esto da un poco menos de 100 kilos por persona al año.

Para recuperar esta comida comestible y usarla para alimentar a la gente deben combinarse tres elementos importantes. Primero, la comida debe ser recolectada. Segundo, debe ser preparada de forma apropiada para su consumo. Tercero, las personas que la necesitan deben tener acceso fácil a ella.

La razón por la cual esto no sucede no es accidental. No tenemos derecho a opinar democráticamente sobre cómo se produce la comida o cómo se distribuye. Las clase sociales más bajas son el resultado de políticas que promueven la dominación y la violencia. En nuestra sociedad todavía se acepta obtener ganancias a costa del sufrimiento y la miseria de otros.

Según Cáritas, sólo en España 1,5 millones de personas sufren pobreza severa y alta exclusión social y más de 8 millones padecen pobreza (1 de cada 5). En Europa, la cifra alcanza los 80 millones y en todo el planeta hay 1.400 millones de personas en situación de pobreza extrema.

UNICEF denuncia que España tiene una de las tasas de pobreza relativa en niños más altas de la UE, solo por delante de Rumanía, Bulgaria, Letonia e Italia. En nuestro país, uno de cada cuatro niños (un 24,1%) está en riesgo de pobreza relativa. Esto significa que casi dos millones viven en hogares con unos ingresos inferiores al 60% de la mediana nacional (unos 14.300 euros al año para un hogar de dos adultos y un menor de 14 años, o de 16.680 para dos adultos y dos menores).
De acuerdo con la Escuela de Salud Pública de Harvard, las personas que viven debajo de la línea de pobreza pasan hambre por lo menos una vez por mes. Increíblemente, menos del 15% de estas personas son indigentes. Es más, la explosión de hambre ha dejado atrás la habilidad de los programas existentes tanto gubernamentales como privados para satisfacer esta crucial necesidad.

Muchos no comprenden que los datos demográficos de aquellos que pasan hambre han cambiado dramáticamente. Durante la última década, ellos se han vuelto:

• Más jóvenes.
• Más pobres.
• Con menores tasas de empleo.
• La mayoría son mujeres.
• Y tienen menos posibilidades de superar la pobreza.

Claramente, la mayoría de las personas que pasan hambre hoy no es la imagen estereotipada de la persona de la calle que los medios de comunicación presentan. Las personas que pasan hambre son los niños, los padres solteros (principalmente mujeres), el trabajador pobre, el desempleado, el anciano, el enfermo crónico…

Además de la recogida y distribución de comida sobrante, ”Comida, No Bombas!” promueve el vegetarianismo. Si practicamos una dieta más vegetariana y exigimos comida local producida orgánicamente, promovemos prácticas de cultivo ecológicas y apoyo para las granjas más pequeñas, y con ello la descentralización de los medios de producción de comida y un control democrático sobre la calidad de comida producida y de la tierra. Se puede alimentar a más personas con el producto de una hectárea de tierra con una dieta vegetariana que con una dieta basada en carne. La tendencia de nuestra sociedad a seguir una dieta cárnica permite la existencia de grandes negocios transnacionales que dependen de fertilizantes químicos y pesticidas, resultando esto en la pérdida del valor nutricional de la comida producida y la destrucción del medio ambiente. Toda la carne producida en serie está llena de químicos, hormonas, drogas, refuerzos y conservantes, y toda la leche industrial está contaminada con substancias radiactivas. La dieta vegetariana es mejor para el ambiente, consume menos recursos y es más saludable para nosotros.

Mientras nosotros animamos a la gente a conocer el vegetarianismo por razones políticas y económicas, esta medida tiene varios beneficios inmediatos. La gente tiende a optar por una dieta más saludable cuando aprenden más sobre el vegetarianismo. Asimismo, dar a conocer a las personas los beneficios para la salud de una dieta vegetariana crea un conjunto de actitudes saludables y positivas hacia nosotros, los otros y el planeta. Por consiguiente, toda la comida que preparamos es estrictamente en base a verduras, es decir, ningún tipo de carne, pesca, leche o huevos.

No Bombas
Se requerirá imaginación y trabajo para crear un mundo sin bombas. Estar en el centro de la acción con nuestra comida es parte de nuestra visión. A veces organizamos el evento; y otras veces proporcionamos la comida para los eventos de otras organizaciones. Hemos proporcionado comida en acciones directas de larga duración como el Campamento de la Paz Anual en el Área de Pruebas de Armas Nucleares en Nevada, San Francisco, Boston, Nueva York y Washington, D.C. y hemos alimentado regularmente a indigentes en muchos lugares.

Cómo ”Comida, No Bombas!” obtuvo su nombre
Durante 1980 un grupo de amigos que participaban activamente en protestas contra el Proyecto de Poder Nuclear de Seabrook estaban investigando la manera de conectar los problemas del poder nuclear y el militarismo. Uno de nuestras muchas actividades era rociar pintura con lemas antinucleares y antibélicos en edificios públicos y veredas usando esténciles. Uno de nuestros lemas favoritos era: “DINERO PARA COMIDA NO PARA BOMBAS” en la vereda de la tienda de comestibles existente en nuestro vecindario. De ahí surgió el nombre. Teniendo un eslogan el mensaje de nuestro grupo sería claro y repitiéndolo una y otra vez en los medios estaríamos haciendo llegar el concepto político de comida y no bombas al público. No tendríamos que hacer proselitismo porque nuestro nombre lo diría todo.

15
Feb
11

Manual (casi) completo de “Comida, no bombas!”

Manual de Comida No Bombas.doc (archivo de word)